lunes, septiembre 11, 2006

Platicando con Él...

Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, Porque a ti oraré. Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré. Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; El malo no habitará junto a ti. (RV 60 Salmos 5:2-4)

Es importante para Dios, como para todo padre, tener una verdadera comunicación con sus hijos; si no es a través de una plática con Él, no es posible conocer su voluntad y mucho menos andar en sus caminos. Al igual que las pláticas con un papá consciente y amoroso nos guían para enfrentar los problemas de la vida, la plática con Dios va moldeando nuestra capacidad para enfrentar la vida diaria con las mejores decisiones, discernimiento y sabiduría.

A veces no basta sólo con platicar, es necesario pedir, porque aunque Dios conoce nuestras necesidades, parte de la educación de un hijo es mostrarle que es bueno pedir al Padre consejo y guía, que es bueno pedir favores que Él está dispuesto a conceder porque Él y solo Él es el dueño de todo cuanto existe.

Más importante que pedir resulta escuchar, oyendo la voz de Dios y esperando pacientemente su guía es como forjamos el carácter de Cristo en nosotros... y nadie ha estado jamás mejor preparado para hacer la voluntad de Dios que Jesús. Dios es bueno, Dios es miisericordioso, Dios es justo, Dios es AMOR....

Para hoy...

Si todavía no has orado, no has conversado con Dios, tómate un pequeño descanso de tus tareas, aparta unos minutos y cuéntale a Dios como fue tu fin de semana, como la estás pasando y descansa en Él el resto del día haciendo todas tus tareas diligentemente para Él, no para tu jefe, ni para tu empresa, ni siquiera para tu propia satisfacción, experimenta la sensación de entregar un día de excelencia para Dios, nuestro Padre...

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