miércoles, febrero 24, 2010

Amor y Amistad…

002451Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. (Juan 15:13-15 RV60)

Jesús declara su amistad hacia quienes deciden aceptar el regalo de su amor y de su vida.

La amistad verdadera no consiste en palabras bonitas y vacías, es más bien la disposición total, consciente y voluntaria de entregar la vida por el amigo.

Cuando Jesús nos explica que sólo haciendo lo que Él nos instruye podemos ser verdaderos amigos suyos, no es porque quiera ejercer sobre nosotros un poder tiránico, simplemente está explicando una verdad que a través del tiempo y de las muchas interpretaciones de sus palabras ha sido deformada.

Visto en su contexto, lo que él nos mandó es amarnos los unos a los otros de la misma forma en que Él nos ha amado. Cuando decidimos obedecer a este mandamiento de forma voluntaria, estamos concretando el deseo del corazón de Dios y haciendo efectivo nuestro propósito de vida.

Lejos de lo que muchos piensan, el odio no es el mayor oponente del amor, el enemigo principal del amor es el egoísmo, es la sobrevalorización del “yo” por encima de todos, incluso de Dios mismo.

Por esa razón Dios, en la persona de Jesús, nos demuestra cómo el amor es una decisión que sólo manteniéndonos firmes en Cristo podemos realizar plenamente. Él decidió amarnos, Él tomó la determinación de vivir una vida humana de humillación y entregarla por nosotros, desnudo, despreciado y maltratado, para abrirnos la puerta de su casa y convertirnos en hijos de Dios, coherederos con Jesucristo de la vida eterna.

Él tomó esa decisión desde antes de crear al mundo y aún sabiendo nuestra capacidad de traicionarlo, quiso amarnos hasta la muerte. Así es un verdadero amigo, se mantiene fiel aunque sus “amigos” lo abandonen cuando las circunstancias se ponen difíciles.

Amarnos unos a otros es llevar a la práctica nuestra renuncia al egoísmo, poniendo a los demás por encima de nosotros mismos, de nuestros deseos y comodidades, es tener la disposición que tuvo Jesús de dar la vida para que nuestros amigos conozcan al Padre por medio de la vida de Cristo en nosotros.

Jesús nos da su amor para que lo transmitamos; lo que recibimos de Él, no es para guardarlo oculto de la vista de los demás, por el contrario, entre amigos no hay secretos, si dices tener amistad con alguien, compartirás con esa persona todo lo bueno que hay en tu vida… y ¿hay algo mejor en la vida que haber recibido a Cristo en tu corazón? ¿Existe algo que tenga más valor que Jesús en tu existencia? ¿Habrá en el mundo un mejor regalo para un amigo que el amor mismo de Cristo?

La amistad comienza en casa, siendo amigos de nuestro cónyuge, de nuestros hijos, de nuestros padres y hermanos, de los familiares y parientes; la amistad se ha de extender a toda persona con la que tenemos una relación: miembros de la congregación, vecinos, compañeros de trabajo y de estudio, jefes, subalternos, clientes, proveedores… no importa si son simpáticos, tímidos, extrovertidos, callados, bulliciosos o simplemente insoportables, al final de cuentas las circunstancias por las cuales tenemos contacto, sólo son un medio que Dios nos ha regalado para comunicar su amor.

¡¡¡Usemos los recursos que Dios nos provee para extender su reino de Amor verdadero… Feliz mes del amor a todos!!!

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