sábado, julio 10, 2010

Conforme a Su corazón

Entonces Samuel dijo a Saúl: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre. Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó. (1S 13:13-14, RV60)

Las comparaciones entre David y Saúl se han dado por siempre. Saúl fue el primer rey de Israel, elegido conforme a los criterios humanos, porque el pueblo rechazó el gobierno directo de Dios. David sucede a Saúl porque Dios rechaza la desobediencia de Saúl.

David es el escogido de Dios, a quien él selecciona por encima de todos sus hermanos mayores y le llama varón conforme a su corazón.

Dios reconoce en David su entrega total, aún cuando sabe que no sólo es capaz de pecar sino que pecará por su misma debilidad humana; sin embargo, siempre existe en David la necesidad imperiosa de poner a Dios por encima de todo lo que existe y lo que tiene.

En nuestra vida, muchas veces actuamos desobedeciendo a Dios, pecamos, nos alejamos de Dios, dejamos que el Saúl que hay en cada uno, el viejo gobernante de nuestras decisiones, ese esclavo de temores, ansiedades y deleites, tome por momentos las riendas y nos dirija lejos de nuestro objetivo.

Pero nuestro Dios ha dispuesto que cada uno de sus hijos, cada cristiano genuino, pueda escoger aceptar un nuevo gobernante para su vida. Un nuevo Rey que gobierne conforme a su corazón.

Así como David fue tratado y perfeccionado por Dios en cada momento, así mismo Él cuida de cada uno de sus hijos, como su proyecto particular. Cada creyente es una perla preciosa por la cual el labrador, Jesucristo, se despojó de sí mismo, de todo lo que tenía siendo Dios; se limitó y humilló para enfrentar el desprecio, la muerte y entregarnos la victoria sobre todo aquello que nos seduce y esclaviza, para darnos una vida libre.

Jesús pagó el precio de nuestra libertad para podernos presentar santos, purificados, sin mancha ante Dios, el Padre.

Cada uno de los cristianos es un príncipe o una princesa elegida por Dios, que tiene un único y verdadero Rey y Señor. Es un escogido de Dios que será perfeccionado hasta encontrarse con Cristo frente a frente y gozar de su absoluta plenitud y con ello conformarse al corazón de Dios. Todo este proyecto personal viene de Dios, nuestra participación es sólo gozarlo mediante la rendición total de nuestra vida, al único capaz de gobernarla con la sabiduría necesaria.

Dios sabe mejor que tú y que yo lo que nos conviene, lo que necesitamos, lo que deseamos, Él es el único capaz de satisfacer, en Cristo, nuestra necesidad de vivir plenamente y cumplir sus propósitos.

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