sábado, agosto 21, 2010

Amistad ahora…

Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. (Juan 15:13-15, RV60)

La conducta inducida por la situación del mundo moderno ha hecho de nosotros personas solitarias, aisladas, carentes de relaciones personales cercanas y duraderas.

Las personas hemos ido poco a poco encerrándonos en nuestras casas, aislándonos en nuestra privacidad porque la inseguridad que vivimos nos ha ido forzando a evitar la apertura personal hacia relaciones sinceras y auténticas.

Nos escondemos con una identidad prestada navegando en la Internet y sólo damos a conocer lo necesario para proyectar una imagen aceptable a otras personas que están haciendo exactamente lo mismo.

Evitamos el contacto personal más allá del saludo amable y por eso mismo impedimos un desarrollo de amistades sanas… estamos perdiendo la capacidad de ser y hacer amigos; aunque tenemos decenas de conocidos, en nuestra intimidad sabemos que tenemos menos amigos que dedos en una mano. ¿Resulta familiar esta situación?

Si queremos gozar de plenitud en nuestra vida, hemos de buscar amistad dando amistad. Todo cristiano tiene al mejor amigo, Jesús, quien vino a este mundo para enseñarnos que es necesario mostrar su amor a la humanidad.

Nada hay más importante en nuestra existencia que amar a Dios y al prójimo. El prójimo, según se entiende en la Biblia, es la persona más próxima, cercana, el vecino, el amigo…

¿Cómo podemos hacer efectivo el amor de Cristo si no tenemos a nadie cerca para manifestarle lo que ÉL nos ha dado y compartir su amor?

El amor requiere de alguien que es el receptor de lo que hemos de dar; por eso mismo es indispensable que los hijos de Dios nos acerquemos a las personas, abramos nuestro corazón, nuestra mente e incluso nuestro hogar para hacer sentir a otros la proximidad de Cristo y su amor.

Si Jesús estuvo dispuesto a buscarnos y entregarnos su amistad… ¿A quién iremos nosotros para darle amistad?

En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia. (Proverbios 17:17, RV60).

El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; Y amigo hay más unido que un hermano. (Proverbios 18:24, RV60).

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